se amansa el sol
y Dios deja que por un momento
el caminante sediento
beba agua en el oasis
de este inmenso desierto.
Dios es amor y poder
y al caminante atrevido
que por el desierto va
pone un oasis en su camino
para que pueda descansar.Las noches en el desierto son frías,
los días abrasadores,
las dunas y el sol castigan
al viajero, que por él, sin rumbo camina.
Sólo Dios, de cuando en cuando
pone sombra, agua y descanso,
para que el caminante resista.
El viajero por el desierto camina,
espejismos está teniendo,
por culpa de la fatiga.
No hay agua, sólo arena
que forma gigantes dunas.
El sol abrasa, le quema,
un oasis ve a lo lejos
y hacia él con esperanza camina







