Os voy a contar la historia, de cómo Curro mi perro,
perdió el miedo al agua del mar y aprendió a nadar.
Curro era mi perro, grande y dorado,con hocico negro, orejas tiesas,
las patas enormes y de aspecto muy bello.
Era dócil con los niños y sabía jugar al fútbol,
pero tenía un defecto, que creía que era un niño.
¡ Si si! como os lo digo ¡un niño!
A los perros, los ladraba y si alguno se propasaba,
con el, o con sus amigos, ¡Dios mío! lo que pasaba.
Pero sigamos con la historia.
Fue el primer año, que Curro veía el mar y la playa,pero el agua en movimiento, le asustaba.
Todos los días Curro con mis hijos y con Basel,
un niño pequeño, protagonista de esta historia;
jugaban en la playa al fútbol ¡Curro de portero! por supuesto.
Hasta aquí todo bien. ¡Pero al agua, ni hablar!
Después del partido, todos al agua y a nadar,
ladraba desesperado.¡Su amigo Basel se va ahogar!
Poco a poco jugando, el niño lo fue engañando
metiendo lo en el agua, cada vez mas dentro.
Así fue, como la inteligencia del niño
y el amor de Curro a su amigo. Este perdió el miedo
y aprendió a nadar...
-Que bonita esta historia abuela. Si es bonita y es verdad.
Dedicado a Basel, hoy mi niño grande.
