Querido compañero, maestro, amigo:
A medida que pasa el tiempo me siento más cerca de ti.
Creía que no te quería y ya ves, estaba equivocada.
Tu fuiste el único amor de mi vida y ahora que no estás,
la soledad y el vacío me invade.
Fuiste sin darme cuenta todo para mí.
Compañero, amante, maestro, amigo.
Nos separaban unos años. Yo no sabía nada de la vida,
tú como experto querías enseñarme, pero yo no te dejaba.
Creía que no me querías y me desesperaba.
Yo era torrente y furia, que por las piedras saltaba.
Tú remanso de agua clara.
Yo era fuego que todo arras.
Tú rescoldo de buenas brasas.
Yo era un caballo salvaje.
Tú suave de pura raza.
Yo galope desbocado.
Tú tranquilo disciplinado.
¡Cuántas cosas nos separaban!
Por esto yo no entendía que tú en silencio me amabas.
Puse obstáculos a esa carrera.
Pero tú, los esquivaste y con sabiduría ganastes
Aquel torrente que fui. En remanso me quede.
El fuego que todo arrasa. Rescoldo casi sin brasas.
Aquel caballo salvaje que brioso galopaba.
Hoy, apenas se sostiene caminando con desgana.
