Querido niño mío, ¡maestro!
Qué alegría y felicidad siento
verte con tu carita bonita
con qué saber hacer y recogimiento
hablaste con la palabra de Dios.
Y muy bien lo hiciste, por cierto.
Maestro, qué hermoso nombre.
¿Ves Alejandro el maestro?
Se desvive por enseñaros
que seais personas buenas y válidas.
Por esto, se agradecido y aplicado,
no eches en olvido sus consejos
y cunado estés comulgando pide por ellos,
para que sean muchos años
los maravillosos y sabios maestros.
Maestro, respeta ese nombre, ¡Maestro!

Soy un maestro y le doy las gracias por sus escritos y valoración. Dios la bendiga
ResponderEliminarSu escrito llena el corazón. Gracias.
ResponderEliminarMuy hermosp
ResponderEliminar