grabándose en tu memoria
como si constantemente pasearas por el.
Fue un día a finales de Mayo, estaba nublado,
la temperatura era fresca pero agradable.
Ala orilla del Duero camino de San Saturio,
Olmos viejos, Álamos dorados
marcados con inscripciones de enamorados.
Nombres y fechas. Corazones con flechas atravesados.
Que sendero tan bonito, que paseo más hermoso.
San Polo ruinas del monasterio templario
Unas gotas de lluvia suave.
Tu y yo, seguimos paseando sin reparar en ella.
Era como si el sol para nosotros saliera.
La brisa movía las hojas de los árboles,
el agua en el río corría entre las piedras contenta,
como si las gotas de lluvia lo estuvieran acariciando.
Rezamos a San Saturio, y volvimos andando.

Tu, recitando las poesías de Machado
y yo embelesada escuchando.
Pero en mi mente está presente como si fuera reciente,
aquellos felices años.

