viernes, 16 de febrero de 2018

SENDEROS DE MI JUVENTUD

Hay senderos en la vida que recorres alguna vez
grabándose en tu memoria
como si constantemente pasearas por el.
Fue un día a finales de Mayo, estaba nublado,
la temperatura era fresca pero agradable.
Ala orilla del Duero camino de San Saturio,
Olmos viejos, Álamos dorados
marcados con inscripciones de enamorados.
Nombres y fechas. Corazones con flechas atravesados.
Que sendero tan bonito, que paseo más hermoso.










San Polo ruinas del  monasterio templario
Unas gotas de lluvia suave.
Tu y yo, seguimos paseando sin reparar en ella.
Era como si el sol para nosotros saliera.
La brisa movía las hojas de los árboles,
el agua en el río corría entre las piedras contenta,
como si las gotas de lluvia lo estuvieran acariciando.
Al llegar a la ermita estábamos empapados.
Rezamos a San Saturio, y volvimos andando.









Tu, recitando las poesías de Machado
 y yo embelesada escuchando.
¡Sendero de mi juventud, cuántos años han pasado!
Pero en mi mente está presente como si fuera reciente,
aquellos felices años.
   

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