Viaje desde Castellón a Barcelona, con chófer incluido.
Por la mañana nos preparamos para ir a casa de mi profesora de gimnasia, la ecologista, que vive cerca de Barcelona en una urbanización en la montaña.
El camino de ida fue rápido y estupendo; fuimos por la autopista; el GPS nos decía por donde ir.
Algo raro sucedía: La voz que salia de este trasto no coincidía con la idea que tenia nuestro querido chofer del camino.
Uno de los dos estaba confundido. Por supuesto tenía que ser el enano que tiene dentro ese trasto y nos habla.
Nuestro chofer estaba muy seguro de por donde quería ir, prueba de ello es, que retrocedió unos kilómetros haciendo caso omiso de las recomendaciones de este.
Después de una pequeña disputa entre el GPS y nuestro querido chofer que iba por libre, llegamos. No sin dar algunas vueltas con sus salida y entradas por la autopista; lo cual nos sirvió para admirar un paisaje muy hermoso. Yo creo que el enano al final se rindió ante las evidencias.
Comimos con mi profesora de gimnasia y amiga ecologista. Pero esta vez, cosa rara en ella,no me hizo abrazarme a ningún árbol; debía ser por la alegría y sorpresa de ir con nuestros queridos amigos.
Por la tarde, de vuelta a Castellón,no enchufamos el GPS con su correspondiente enano. No se si fue para que descansara él o para no discutir con nuestro chofer; el caso es que fuimos por donde a este le pareció. Hicimos unas compras por el camino, regresando a la autopista.
Unos kilómetros antes de Tarragona, una piedra, como si fuera un proyectil, impactó en el capó del coche golpeando de rebote los bajos. Con gran serenidad, nuestro conductor dominó la situación, siguiendo el camino hasta un área de servicio próxima donde revisamos el coche, llamando a la policía. Creo que unos individuos tiraban piedras y cuando paraban para ver lo sucedido los atracaban en el mejor de los casos, pues en otros provocaban el accidente.
Fuimos a Tarragona para poner la denuncia. Esta vez si pusimos al enano; quiero decir al GPS, para que nos indicar la dirección. Y esta vez, cosa rara, coincidieron los dos.
Pusimos la denuncia, como otras muchas personas a las que estos delincuentes habían agredido.
De camino a Castellón, dejamos dormir al enano del GPS. Dentro de todo fue un viaje entretenido.
Desde las siete y media hasta las doce y media de la noche.
Mi querido chófer, ganaste al enano del GPS.
A mi querido amigo y chofer; también a su secretaria que, muerta de frío, lo acompañó en todo momento.
Gracias por el viaje