Todos los animalitos de mi jardín lo escuchaban embelesados.El pajarito, desde el olivo, muy contento seguía cantando.
¡Eh!- ¿Cómo lo haces? gritó la urraca .Marcelina.
Todos se enfadaron con ella -¡Fuera!, ¡Será inoportuna!
gritaron todos a coro.
-Pero, ¿Qué os pasa? Sólo iba a preguntar.
No termino la frase al ver las miradas que todos le echaban.
Con tanto alboroto, el jilguerillo dejó de cantar y se fue al olivo
-Ya se acabó el concierto, ¡Por tu culpa! Dijo la rana.
-No importa, yo puedo cantar Y la urraca Marcelina empezó:
-crea, crea curra.
-¿Ves lo que has hecho? dijeron muy enfadados unos cuantos.
Otra vez la hicieron callar, pero con un certero golpe, dado por la ardilla, que le hizo un gran chichón.
Como todos estaban tan enfadados el jilguerillo empezó a cantar desde el rosal y todos contentos, le escuchaban.Pero a Marcelina le tenían el pico atado con unas ramas.
Y de esta manera transcurrió la mañana en mi jardín encantado, donde todos los animalitos hablan.
Para mi niña, Anusqui-
es muy bonito me gusta mucho.
ResponderEliminarSoy una abuela que le en voz alta a su nieta.
Que bonito! Los estamos coleccionarlos para mis nietos.
ResponderEliminarSe ve que tienes nietos y te gustan mucho los
ResponderEliminarNiños. Gracias por estos escritos.