Me viene a la memoria una historia que me contaron y que
sucedió en un pueblo de la costa de Alicante, no recuerdo
el nombre y me da pena, pues me gustaría mencionarlo.
Un muchacho tuvo un accidente dejando le muchas secuelas,
no solo en el rostro, también en la actitud.
Dejo de salir de día a la calle, no queriendo ver a nadie y
menos que le vieran a el.
Solo salia de noche cuando todos dormían, volviendo a su casa de madrugada.
Una mañana llego con unas hierbas que había cogido, el sabia que eran venenosas, "mandrágora" creo que así se llamaban, sus intenciones no eran muy buenas.
Fue la víspera de San Juan, en la playa estaban los
mozos preparando las hogueras para la noche siguiente.
La abuela del muchacho al ver las hierbas, las cogió y las
metió en un talego de arpillera pequeño.
-Mira, esto es un amuleto para que te lo cuelgues en el cuello.
Le dijo, entregándole el talego y haciéndole que se lo colgara.
-Esta planta es venenosa y no se puede ingerir; pero si saltas con ella en el cuello las hogueras
la noche de San Juan, te sentirás bien.
"La mandrágora" tiene la virtud de ser el talismán del amor, y cura la melancolía.
Cuentan que tan pronto como se la colgó en su cuello, empezó a sentirse animado y feliz.
La noche de San Juan salto con todos los mozos del pueblo las hogueras.
También contaban, que todas las mozas del pueblo se sentían atraídas por el.
No se si fue "la mandrágora" o fue San Juan, pero lo cierto es
que aquello funciono.