Una tarde de tormenta, el cielo se oscureciólas olas en la mar se encrespaban,
el viento rugía como un lobo herido,
los rayos, caían sobre la mar iluminando el agua.
Sobrecogía ver los barcos en el horizonte,
como si de cascara de nueces se tratara,
parecía que la mar se los quería tragar,
agitándolos de un lado a otro sin piedad.
Cuanta furia y belleza en aquella tarde de tormenta,
después vino la calma, la mar dejo de rugir,
las olas se calmaron suavizando el movimiento.
los relámpagos se fueron retirando hacia el horizonte.
Tímidamente entre las nubes, apareció el sol
proyectando un maravilloso Arco Iris de colores
reflejándose, en las ya tranquilas aguas de la mar
todo estaba relajando, con una belleza sin igual. Aquella tarde de tormenta que desde mi ventana,
un poco asustada la vi pasar.
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Es como si lo estuvieron viendo
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