Fue una tarde de Otoño
cuando se ponía el sol,
entre las aguas tranquilas
de aquel lago, apareció.
Ella estaba junto al agua
recordando su sonrisa,
sus gestos, su cara, su voz,
fue entonces cuando aparecióLo reconoció en seguida,
pues en su pecho los latidos
como potros desbocados
golpeaban su corazón.
¡Estás aquí! Te esperaba,
sabía que algún día vendrías,
por esto todos los días
sin darme cuenta aquí acudía.
La gente no lo comprende,
solo ven que a la caída de la tarde,
una loca va paseando por estos parajes.
¡No! ¡No es la loca! Es, una madre.
Gracias. Esa soy yo.
ResponderEliminarUna madre esperando a este ángel.
Quien eres, que llegas al alma?
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