sin piedad.

Eres vejez brutal, deterioras sus cuerpos, sus mentes y movimientos, pones surcos en sus ojos de tanto sufrimiento.
¿Por qué llegas tan pronto?
¡Vejez no te soporto!
Pues eres implacable, debilitas las
fuerzas, eres vejez cobarde.
¡Vete no quiero verte!
Era una cara hermosa con unos ojos bellos, azules como el cielo.
Tenía un cuerpo armonioso, esbelto
y muy garboso.
Así era tu víctima.
Hoy, con tristeza miro sus piernas que tropiezan, y el brillo
de sus ojos marchitado, su cuerpo encogido y arrugado.
Tu vejez, como un cazador furtivo al acecho, en silencio te
lanzas sobre la pobre víctima descuidada, oxidas y deterioras
todo lo bello.
Por esto no te acepto.
Ya no por las arrugas que pones en sus cuerpos, es por el deterioro de mente y movimiento.
¡Vete vejez, no vengas!
No destruyas aquello que Dios en su sabiduría otorgó al nacimiento.
Movilidad, belleza, alegría. Y nos dotó de un cerebro para ejercitarlo cada día sintiendo todo lo bello.
Pero tú, todo lo destruyes, no tienes sentimientos, te asocias con la muerte que llamas en silencio y le dices, que no corra.
-Despacio vez viniendo.
Y así, tu implacable arrasas con todo lo bello.
La muerte es mas humana, pues llega con acierto,
por esto a ella si, a ella si la acepto.
¡Pero a ti jamás! no te acepto ni respeto.

DIOS MIO; QUE HERMOSA Y TRISTE REALIDAD.
ResponderEliminarCOMO LLEGAS AL ALMA. ME ENCANTA COMO ESCRIBES, YO TE SIGO DESDE EL OTRO LADO DEL MUNDO.
ResponderEliminarAmiga, por ti no debe pasar el tiempo. Cuidate.
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