
-Romero, perejil
y hierbabuena ¡que me caso con Don Tello!
-¡Jesús, que nombre más bello! Respondió el romero.
El perejil, muy ufano, le da a la rosa la mano
-Enhorabuena querida rosa, no me extraña que seas
tú la elegida, ¡eres tan hermosa y delicada!
¿Qué tienes en contra de ella que solo haces
atacarla?
-¡Yooo!
- ¡Sí tú!, dijo el perejil enfadado
-¿No estará enamorado de nuestra amiga y por eso la ataca y la critica tanto?
-¡Pues bonita forma de demostrarlo! Dijo el
perejil gritando enfadado.
-Yo también lo estoy y sin embargo deseo su
felicidad
-¡Por esto te conservas tan verde y apetitoso!
-Tú en cambio, romero, sientes celos de su
felicidad
El romero se
dio cuenta y sintió vergüenza.
Arrepintiéndose, le dio la enhorabuena a la rosa
Y todos felices se abrazaron, llenando mi jardín
de fragancias.



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