El conejo, que no se fiaba ni un pelo de la “ardilla”
la miro con desdén y se fue sin contestar.
La ardilla, quedó sorprendida por los modales de este
-¿Que te pasa querida? Le pregunto una “conejita blanca “que estaba
observando a los dos personajes
-¿Tú has visto la actitud de ese antipático? Dijo
la ardilla.
-¡Ya
lo creo que lo he visto! - ¡Y no tengo palabras!
¡Que
mal educado! ¡Con lo atenta que tú has sido! Afirmó la conejita
-Lo
sé, querida amiga ,¡ por supuesto! , pero
con los hombres, ¡Nunca se sabe cómo van a reaccionar!
En
este caso el conejo
-¡Llevas
razón! No merece llevarse tan mal rato.
-¡Así
me gusta! Vayamos juntas a tomar el sol ¿Te parece?
-¡Por
supuesto! Disfrutemos de este día tan
esplendido.
Y
las dos amigas, después de desahogarse a gusto.
Se
fueron juntas a tomar el sol.





































